¡Es una película con final futurista!, fue lo primero que pensé después de asistir al IV Foro Nacional de Educación e Inclusión Financiera y escuchar alcances respecto al futuro del mercado financiero nacional. En esta película se están redefiniendo actualmente los actores y los libretos para la escena final, están apareciendo actores de reparto jóvenes -las Fintech- y los libretos de Educación e Inclusión Financiera -con un componente digital- pasan a ser vitales para que el final de la película sea espectacular, sobre todo considerando al nuevo protagonista: el consumidor financiero millenial.

Voy a contarles a continuación los tres momentos claves de la película, espero les guste.

¿Cómo empieza la película?

Inicia con un mercado financiero nacional donde los principales actores de reparto son las entidades financieras y el protagonista es el consumidor financiero. Éste último está acostumbrado a una oferta de productos financieros en su mayoría complejos y caros, con información transparente pero difíciles de entender, asimismo, acostumbrado a experimentar procesos con tiempos de atención a veces extensos, tanto para atenderse en una agencia, en un agente, así como para acceder a los productos financieros o para reclamar sobre ellos.

El protagonista de la película, que es el consumidor financiero, evidencia niveles importantes de desconfianza hacia las entidades financieras y lo demuestra con bajos niveles de bancarización, a pesar de que éstas han ampliado sus distintas modalidades de canales de atención. Sin embargo, sabemos que las necesidades y expectativas del consumidor no siempre van a hacer las mismas.

¿Qué pasa en la mitad de la película?

El protagonista empezó a cambiar. El consumidor nacional actual está compuesto en gran parte por los millenials, quienes con sus actitudes y hábitos de consumo están empezando a cambiar los mercados. Según CEPLAN, se calcula que, en el año 2030, los millenials representarán el 68% de la fuerza laboral del Perú, por lo tanto, tendrán el poder suficiente para generar mercados, así como para destruir a aquellos cuyas ofertas no los satisfagan. Y esta es la escena de terror que tiene asustados a los principales actores de reparto del mercado financiero nacional.

Estos principales actores de reparto -las entidades financieras- enterándose de los cambios en el protagonista de la película, empiezan entonces a desarrollar muchas acciones digitales para la oferta financiera, como nuevos aplicativos y web de bonitos diseños, con una facilidad para contratar envidiable, pero, en varios casos, hay detrás el mismo producto y proceso financiero complejo o difícil de entender. De otro lado, realizan más acciones para promover la educación e inclusión financiera, como charlas, ferias, revistas, talleres, información en páginas web, pero casi en su mayoría con un enfoque más de transmitir conocimientos y muy poco de generar nuevos hábitos y competencias.

En eso, aparece en escena un joven actor de reparto, “Las Fintech”, que han entrado al mercado peruano para quedarse y quieren ser el actor de reparto principal en la escena final de la película del mercado financiero nacional. Estas empresas ya están haciendo temblar a varias entidades financieras, que ven como el consumidor es más afín a esta nueva propuesta digital llena de inmediatez y practicidad.

¿Qué pasará en la escena final de la película?

Hay incertidumbre sobre la escena final. De un lado, vemos que aún hay bastante por hacer para educar e incluir financieramente al consumidor nacional, siendo importante que las acciones actuales y futuras (según ASBANC actualmente hay como 17 tipos de esfuerzos en educar financieramente, pero todos con distintos dueños y enfoques) estén bajo un liderazgo integrador y orientadas a entender y responder a las necesidades y tendencias del consumidor financiero millenial. Recordemos que, en junio de este año, la SBS publicaba en medios, que a esa fecha existía más de 180,000 jóvenes de 18 a 25 años que perdieron su capacidad de endeudamiento, lo cual es lamentable, por eso es vital el real entendimiento de este nuevo potencial consumidor.

De otro lado, las entidades financieras, haciendo reingeniería de sus estructuras y talentos, deben sorprendernos con nuevos modelos de negocios, que hagan emocionante la escena final de la película del mercado financiero nacional. ¡Estemos atentos!